
El Festival Internacional de Cine de Santa Bárbara (SBIFF) ha dado un paso histórico en la exhibición cinematográfica con la apertura del McHurley Film Center. Este complejo de cinco salas no es solo una expansión de la misión cultural del festival, sino un despliegue tecnológico sin precedentes: se trata del primer complejo de este tipo diseñado íntegramente con sistemas de Meyer Sound, utilizando los nuevos altavoces de cine ASTRYA como piedra angular de sus tres salas Dolby Atmos.
La decisión de apostar por Meyer Sound no fue casual. El festival ya operaba desde hace una década el Teatro Riviera con tecnología de la marca, y para esta nueva sede de 20 millones de dólares, la premisa era clara. En palabras de Sean Pratt, director general del SBIFF:
“Una proyección de última generación, el sonido y una programación cuidada son las tres cosas que creemos que mantienen vivos a los cines. Eso fue lo que nos llevó a nuestra decisión de ir con Meyer Sound”.
El desafío estructural: aislamiento acústico y falta de altura
La transformación del antiguo multicine en el McHurley Film Center fue una obra de ingeniería compleja que duró nueve meses. Al vaciar por completo el edificio original, el equipo de Southern California Cinetech, liderado por Michael Golin, se enfrentó a una limitación estructural crítica: el complejo está situado justo debajo de una estructura de aparcamiento.
Para garantizar el silencio absoluto necesario en una sala de cine de alta gama, se instaló una pesada tapa de aislamiento acústico en todo el techo. Esto redujo drásticamente el espacio vertical disponible, creando un conflicto directo con la instalación de los altavoces de altura exigidos por la certificación Dolby Atmos, ya que cualquier altavoz convencional habría interferido en el plano de la imagen proyectada.


La solución ULTRA-X23XP: Potencia en formato ultra compacto
La necesidad de mantener la integridad de la imagen obligó a buscar un altavoz que fuera extremadamente compacto pero con la presión sonora de un sistema de gran formato. El elegido fue el ULTRA-X23XP de Meyer Sound. Michael Golin justifica técnicamente esta elección:
“Casi no tenemos espacio para jugar desde la parte superior de la imagen de proyección hasta el techo. La serie ULTRA-X20 es el único altavoz de ese tamaño con ese tipo de potencia que funcionará en una instalación Atmos. Si un altavoz fuera más grande, estaría interfiriendo con la imagen”.
Gracias a su cobertura horizontal de 110 grados y una altura de apenas 189 mm cuando se orienta horizontalmente, el ULTRA-X23XP permitió cumplir con los exigentes estándares de Atmos sin comprometer el tamaño de la pantalla.


Configuración técnica y fidelidad sonora
El diseño del sistema se ha personalizado para cada tipo de sala. En las tres salas equipadas con Dolby Atmos, el canal de pantalla principal está anclado por los sistemas ASTRYA-140, mientras que los arreglos superiores utilizan los mencionados ULTRA-X23XP y los laterales se apoyan en sistemas HMS-10. Para la gestión de graves, se utilizan subwoofers compactos USW-210P junto a unidades de alta potencia X-800C.
Por otro lado, las dos salas configuradas en 7.1 cuentan con altavoces de pantalla Acheron® Studio y sistemas de surround HMS-5, manteniendo la misma coherencia tímbrica y linealidad en todo el complejo. El uso de la tecnología ASTRYA asegura que los diálogos y las bandas sonoras se reproduzcan con la fidelidad de un estudio de postproducción profesional.
Responsabilidad artística: El cineasta como prioridad
Para el SBIFF, esta inversión trasciende la mejora de la experiencia del espectador; es un acto de respeto hacia el creador. El compromiso con Meyer Sound garantiza que el esfuerzo y la inversión de los cineastas se traduzcan fielmente en la sala. Como concluye Sean Pratt:
“No se trata solo de la experiencia de los asistentes; se trata del arte de los cineastas que estás mostrando. Si ellos están poniendo su dinero y su esfuerzo, ¿no debería el exhibidor hacer lo mismo?”.
Con la suma del McHurley Film Center y el Teatro Riviera, Santa Bárbara cuenta ahora con seis pantallas de estándar mundial, convirtiéndose en un refugio para el cine donde el sonido se presenta exactamente como fue concebido en la sala de mezclas.



