El paso de Amaia por el Cartuja Center CITE de Sevilla, dentro de su actual gira, volvió a poner a prueba la versatilidad técnica del auditorio en un concierto marcado por los contrastes dinámicos y la riqueza instrumental. 

El repertorio de la artista transita con naturalidad entre pasajes íntimos al piano, arreglos de cuerda y desarrollos con banda completa, lo que exige un sistema capaz de responder con precisión tanto en detalle como en energía.

El recinto dispone de un sistema Meyer Sound instalado de forma permanente compuesto por 24 recintos LEOPARD en configuración L/R, apoyados por un clúster central de 8 unidades adicionales, junto a un sistema desubgraves 2100-LFC volados y frontfills UPA que garantizan cobertura uniforme en platea y gradas. Esta infraestructura proporciona una base sólida y coherente para producciones de gran formato.

Sobre esta configuración fija, y atendiendo a las necesidades específicas del espectáculo de Amaia, Ortiz Audio, empresa responsable del refuerzo en esta fecha, planteó un despliegue adicional orientado a garantizar estabilidad y uniformidad en todo el rango dinámico del concierto.

Meyer sound y el refuerzo puntual para mantener coherencia del show

Para acompañar la profundidad del auditorio y asegurar que la experiencia sonora se mantuviera constante en las zonas más alejadas, se integraron ocho sistemas LEOPARD adicionales en configuración delay, alineados temporalmente con la PA principal. Esta solución permitió preservar la definición vocal y la coherencia espacial incluso en los pasajes más delicados de la artista.

En el rango grave, se incorporaron seis subgraves 2100-LFC adicionales, complementando el sistema habitual del teatro. Esta ampliación permitió sostener con control los momentos de mayor densidad instrumental, aportando cuerpo y estabilidad sin comprometer la inteligibilidad en los pasajes más contenidos.

El ajuste conjunto del sistema fijo y el refuerzo adicional permitió que el concierto mantuviera equilibrio y claridad a lo largo de todo el espectáculo. Desde los momentos más íntimos, donde la voz y el piano exigían máxima definición, hasta los pasajes de mayor intensidad con banda y secciones de cuerda, la respuesta del sistema acompañó los cambios de dinámica y textura sin perder coherencia ni uniformidad en el conjunto del recinto.

El resultado fue una experiencia sonora consistente en todo el aforo, alineada con la propuesta artística de Amaia y con la exigencia técnica que requiere un directo construido sobre matices, contrastes y transiciones constantes.

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