Meyer Sound y esculturas dinámicas que transforman datos en paisajes sonoros en constante evolución

Cuando los visitantes acceden a Matriclysm: An Archaeology of Connections Lost, la exposición multidisciplinar de la artista visual y cantautora Jewel en el Salone Verde de Venecia, recorren una serie de salas en las que el sonido forma parte esencial de la experiencia artística. En una de ellas se encuentra Heart of the Ocean, una escultura de resina y acero de más de dos metros de altura equipada con 60.000 LED que transforma datos oceánicos en tiempo real en una composición sonora inmersiva y en permanente evolución, reproducida a través de sistemas Meyer Sound. En otra de las instalaciones, los sistemas de la compañía crean un entorno sonoro inspirado en los datos procedentes de la constelación de las Pléyades.

Organizada en colaboración con el Crystal Bridges Museum of American ArtMatriclysm constituye la mayor muestra del trabajo artístico de Jewel hasta la fecha, reuniendo pintura, escultura, tapices, instalaciones y sonido. La exposición abrió sus puertas el 7 de mayo y permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre de 2026, coincidiendo con la Bienal de Venecia, donde se prevé la asistencia de más de 800.000 visitantes.

“El sonido es un elemento fundamental tanto en Heart of the Ocean como en Seven Sisters dentro de Matriclysm. Los sistemas de Meyer Sound son el complemento perfecto para hacer realidad mi visión artística”, explica Jewel.

Del océano al sonido: una instalación alimentada por datos en tiempo real

Heart of the Ocean es una de las tres esculturas principales de la exposición. Su forma orgánica recuerda a un órgano humano, una crisálida o una interpretación tridimensional de El nacimiento de Venus de Botticelli.

Para desarrollar la experiencia sonora, Jewel colaboró con Chelle Gentemann, de la NASA, y Greg Niemeyer, de la Universidad de California en Berkeley. Juntos crearon una biblioteca de sonidos basada en datos abiertos relacionados con el océano Atlántico, incluyendo altura de las olas, precipitaciones, salinidad, corrientes marinas, actividad sísmica y comportamiento de la fauna.

La composición recorre distintas capas del océano a lo largo de un ciclo de doce minutos. Comienza en la superficie, donde intervienen datos en tiempo real sobre oleaje, temperatura y nubosidad, y desciende progresivamente hasta las zonas más profundas, donde la actividad sísmica modelada influye en la base sonora de la instalación. Posteriormente, el recorrido regresa a la superficie, completando un ciclo en constante transformación.

Los sonidos de la respiración y del latido de un corazón sirven como referencia rítmica, mientras que el resto de los elementos evolucionan continuamente a partir de los datos recibidos. Como consecuencia, cada reproducción es diferente.

“Como el océano está siempre en movimiento y en constante cambio, la mezcla también cambia continuamente; nunca permanece igual”, señala Warren Brown, responsable de la mezcla final de la instalación.

Un sistema inmersivo adaptado al entorno expositivo

La creación de la experiencia sonora comenzó a partir de una paleta de sonidos desarrollada por el productor Lester Méndez. Posteriormente, Warren Brown y Jewel construyeron una composición multicapa en la que los distintos elementos se superponen para crear una experiencia sonora envolvente y en permanente evolución.

Según Brown, el objetivo era trasladar una sensación propia de una producción teatral o cinematográfica a la escala de una galería de arte. Para ello se diseñó una configuración que él mismo describe como un sistema cuadrafónico doble: cuatro altavoces situados aproximadamente a la altura de escucha del visitante y otros cuatro instalados en posiciones elevadas para añadir una dimensión vertical a la experiencia.

El resultado es un espacio en el que el sonido envuelve al visitante y se desarrolla alrededor de la escultura, integrándolo dentro del entorno oceánico representado por la obra.

El sistema empleado en Heart of the Ocean está compuesto por:

Brown destaca especialmente la precisión espacial conseguida con un sistema de dimensiones relativamente reducidas.

“Cuando pensamos en Meyer Sound solemos asociarlo a estadios o grandes conciertos. Aquí trabajamos en una escala mucho más íntima, pero se mantiene una excelente definición espacial sin necesidad de utilizar un gran número de altavoces”.

Seven Sisters transforma datos astronómicos en sonido

La misma filosofía creativa se aplica en Seven Sisters, una instalación complementaria formada por siete esferas de vidrio soplado realizadas por Jewel en el Toledo Museum of Art y que representan la constelación de las Pléyades.

La obra incorpora un sistema suspendido compuesto por altavoces cardioides MM-4XPD que transforma datos procedentes de las estrellas en contenido sonoro reproducido dentro del espacio expositivo.

Para Brown, ambas instalaciones demuestran las posibilidades que ofrecen los sistemas Meyer Sound en aplicaciones artísticas y museísticas donde la integración visual, el control espacial del sonido y la calidad de reproducción son igualmente importantes.

Son sistemas muy compactos y con un rendimiento extraordinario. No hace falta un gran número de altavoces para llenar el espacio y crear una experiencia sonora envolvente”.

Con Matriclysm, Meyer Sound vuelve a demostrar la versatilidad de sus soluciones más allá de los entornos tradicionales de directo, aportando herramientas capaces de integrar el sonido como un elemento creativo dentro de instalaciones artísticas de gran formato y experiencias inmersivas basadas en datos.

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